· Altos del Lircay ·
C a m i n a r p o r e l d í a
Á r e a d e p r o t e c c i ó n A l t o V i l c h e s (A.P.A.V)
Antes de la creación de Altos del Lircay en el año 1996; la reserva y el A.P.A.V eran parte de una misma gran zona de conservación medioambiental.
Y aunque actualmente esté fuera de los límites de la reserva, está área está aun resguardada y administrada por la CONAF.
En el año 2000 se inició el loteo de una importante fracción de terreno, lo que convirtió al A.P.A.V en una zona de carácter más residencial;
por lo que no es raro ver cada tanto casas particulares; casas por cierto muy bien insertadas y que no dañan ni la visual ni el entorno natural del bosque.
En el A.P.A.V encontrará numerosos sitios de interés, que puede recorrer sin problemas durante el día:
Comience por visitar el Centro de información ambiental, ubicado en las instalaciones que CONAF tiene en la entrada del A.P.A.V.
Aquí encontrará una interesante colección de insectos y arácnidos de la zona, algunas especies como aves y y pequeños mamíferos disecados;
y artefactos arqueológicos encontrados, pertenecientes a las culturas indígenas que habitaron la zona. Esto además de toda la información pertinente
sobre estos y otros temas medioambientales.
Terminada la visita solicite permiso al guarda parque de turno para bajar al Camping Trayenco.
Se trata de un pequeño camping ya en desuso, enclavado en un pequeño claro entre el bosque que en otro tiempo fue un cementerio indígena.
Con un poco de suerte podrá apreciar a los Carpinteros de penacho rojo trabajando en lo alto de los árboles. En un costado hallará un pequeño sendero;
bajando por el llegará a una caída de agua (trayenco en mapudungún, de ahí el nombre), pequeña pero de singular belleza. El agua escurre por un riachuelo que
va formando más caídas de agua en su trayecto.Si recorre con atención el camping hallará el camino para la siguiente cascada.
Salga al camino que pasa junto al centro de información; sígalo, y en no más de diez minutos llegará al monumento arqueológico de las Piedras Tacitas.
Se trata de rocas (en este caso grandes rocas) en donde los indígenas tallaron una serie de cuencos o cavidades; a fin de usarlas como morteros para moler grano;
aunque también se le atribuyen características rituales. Las Piedras Tacitas pueden encontrarse en buena parte del continente, las hay de distintas formas y tamaños,
tanto las rocas como los cuencos; por lo que se presume que tuvieron variados usos.
Las de la reserva están enclavas al borde de una hermosa quebrada (que también bordea el camino). Si observa a sus espaldas descubrirá un sendero (con un
pequeño mapa en madera) que conduce al Enladrillado y a la laguna. Es uno de los accesos más antiguos a estos lugares.
Continúe por el camino principal, este lo llevará por el bosque hasta topar con una pequeña encrucijada y un cartel que le ofrecerá tres alternativas:
La primera de ellas es Majadillas. El sendero lo llevará al río del mismo nombre; que corre en lo hondo de una quebrada. El paisaje aquí es hermoso, además
en este sector se forman varias pequeñas pozas donde es factible bañarse incluso para los niños. Considere eso si que el agua es muy fría.
La segunda opción es Punta de Águila, el sendero asciende suavemente por el bosque hasta llegar a un mirador que lo enfrentará a unos asombrosos
acantilados boscosos, acompañados de una interesante vista de los cerros cercanos.
Finalmente esta el Solar de Don Conrado. Un largo y escarpado descenso lo conducirá hasta este impresionante lugar, donde el río corre suavemente formando enormes
pozones de agua turquesa. Algunos de estos alcanzan más de dos metros de profundidad; sin que eso sea impedimento para apreciar los peces que nadan al fondo y
hasta la última pequeña piedra yaciente en el lecho. No resistirá la tentación de entrar al agua. Eso si, no olvide llevar su cocinilla para preparar algo caliente después del
baño, lo va a agradecer...
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